LA VÍA VERDE DEL TAJUÑA

    La Vía Verde sigue, a lo largo de 21 kilómetros, el trazado del ferrocarril por el valle del Tajuña, entre Morata y Carabaña (Madrid). A lo largo del 2001 se ha acondicionado un largo tramo, mejorando sensiblemente las condiciones del recorrido para ciclistas y caminantes.

    Si se llega a Morata desde Madrid (M-506), a unos 300 metros antes de llegar al pueblo se ve una señal de Vías Verdes que dirige a un aparcamiento donde se puede dejar el vehículo e iniciar la excursión. La Vía Verde se abre en este punto (Km 0) con un singular firme de color rojo. Toda la ruta está señalizada y se ha dotado de cerramientos que reservan gran parte del trazado para ciclistas y caminantes.

    Atravesando el casco urbano de Morata por las calles que en su tiempo recorrió el ferrocarril, la vía se dispone junto a la carretera M-506 que, junto a la M-204, serán compañeras del viaje a lo largo de la ruta. A la altura del Km 6 nos encontramos con un pequeño ramal, en el lugar donde se levantaba la antigua estación de transbordo de Tajuña, enclave donde enlazaban los trenes que remontaban hacia Chinchón y Colmenar de Oreja. Tras cruzar unas llamativas trincheras (absolutamente verticales y con muy bonitos afloramientos de yesos) y atravesar algunos badenes y rampas, se llega a las primeras casas de Perales (Km 9) que la vía cruza de lado a lado.

    A partir de Perales la ruta presenta dos opciones: siguiendo el trazado del ferrocarril o, más separado de éste, junto al río. Si tomamos la primera de las rutas llegaremos, tras pasar el camposanto y el viaducto de la N-III, a los espectaculares cantiles de yeso que enmarcan el valle del Tajuña, especialmente escarpados en el tramo que va de Perales a Tielmes. Estas quebradas acogen hoy unos curiosos restos trogloditas. Bajo el viaducto es posible alcanzar la segunda de las variantes.

    Al otro lado de la N-III, sobre caminos rurales, la vía verde discurre unos 3 km por un bello paisaje de vegas hasta alcanzar, en el Km 14 de la ruta, el cruce con la carretera de Tielmes a Villarejo de Salvanés. Tras recorrer unos metros por la carretera, se llega a una pista que permite seguir la ruta por el valle, pasando junto a una pequeña ermita. Estas pistas rurales, acondicionadas para ciclistas, nos llevarán, tras recorrer siete kilómetros, hasta Carabaña. En las inmediaciones de un puente sobre el Tajuña, junto al cual se levanta uno de los típicos molinos que jalonaban este tramo del río, se pone punto final a la ruta.

    Inaugurado en 1901 con la intención de enlazar Madrid con tierras aragonesas, el tren se quedó a medio camino. Sus 143 kilómetros de recorrido morían en la alcarreña villa de Alocén, a orillas del Tajo. El conocido como "tren de Arganda" no pudo superar a los cada vez más veloces coches, aparcando sus trenes de viajeros en 1953. Poco a poco la línea murió, levantándose los carriles excepto en el tramo de 28 km que, hasta el invierno de 1998, unía la cementera de Vicálvaro con las canteras de El Alto, cerca de Morata.

    Estas antiguas vías han sido susti-tuidas por las de un moderno metro que, desde Madrid, recorre el tramo que va hasta Arganda. Resta recuperar el traza-do que va de Arganda a Morata, incorpo-rando sus 15 km de longitud a la actual Vía Verde del Tajuña, que tendrá así un magnífico enlace con la red de transporte público de la capital madrileña.