Túnel en el Paseo de Santa María de la Cabeza
Una autopista en el corazón de Madrid.
A finales de enero quedó abierto al tráfico, en medio de las protestas de los vecinos, el túnel de Santa María de la Cabeza, una vía rápida de conexión entre la glorieta de Atocha y la M-30, a la altura del puente de Praga. Su recorrido comienza a 100 metros de Atocha, junto a la intersección del Paseo de Santa María de la Cabeza con las calles Marqués de Valdavia y Murcia, y finaliza a la altura de la calle Peñuelas. Tiene una longitud de 1.118 metros que discurren entre muros, entre pantallas a cielo abierto, entre pantallas bajo losa y en mina.
El túnel dispone de dos carriles de 3,5 metros de anchura de un solo sentido de circulación, de salida, desde el centro de la ciudad y solamente discurre por Santa María de la Cabeza, puesto que se ha suprimido el ramal de Embajadores por donde el tráfico rueda en superficie. En la superficie de la glorieta se han reorganizado las isletas para que regulen mejor el tráfico, y se ha reurba-nizado todo el Paseo de Santa María de la Cabeza, dando un tratamiento especial a los cruces con las calles transversales para que el tráfico discurra lo más fluidamente posible hacia la M-30.
Sin embargo, la solución adoptada por el Ayuntamiento para eliminar el viejo scalextric que había convertido a Santa María de la Cabeza en una de las calles más ruidosas de Madrid no ha convencido a los vecinos: ahora los coches no circularán a la altura de las viviendas pero la boca de salida del subterráneo, con una agresiva mediana bautizada como el muro de Berlín, obligará a muchos vecinos a recorrer varios centros de metros para poder cruzar la calle.
El túnel construido en el Paseo de Santa María de la Cabeza expresa, mejor que cualquier otro ejemplo. Cómo una obra que podría ser ejemplo de lo que hay que hacer, se transforma en algo detestable.
La circulación de coches hasta una altura del tercer piso de los edificios limítrofes que discurría por el antiguo paso elevado o scalextric, constituía una auténtica pesadilla para los vecinos de la zona. Su eliminación se esperaba como un alivio.
Pero la solución alternativa no ha sido crear ciudad, sino poner en funcionamiento una vía rápida, una autopista urbana, que penetra hasta el mismo centro de la ciudad.
El Paseo de Santa María de la Cabeza sigue articulado como una vía separadora de barrios, no integradora del territorio. La Glorieta es básicamente un punto para el cambio de sentido de circulación de los vehículos, con una fuente de florero estético. En ningún caso un ámbito residencial prioritario. La ciudad sigue rota ahí. Se ha eliminado el scalextric, pero no se ha creado ciudad, territorio geográfica y socialmente integrado.