LA TUMBA DE VELÁZQUEZ
Diego Velázquez nació en Sevilla un 6 de junio de 1599. Coincidiendo con la celebración del cuarto centenario de su nacimiento, los responsables de cultura de la Comunidad de Madrid decidieron sumarse a las efemérides, iniciando la búsqueda de sus restos bajo la plaza de Ramales. El espectáculo, a pocos meses de las elecciones municipales y autonómicas, estaba servido.
Velázquez murió el 6 de agosto de 1660 en Madrid, siendo enterrado en la cripta de San Juan Bautista. Terciana sincopal minuta sutil, le diagnosticaron los médicos de cabecera de Felipe IV. En el siglo XIX, José Bonaparte mandó derribar la iglesia para la apertura de la actual plaza de Ramales.
Existía la idea, salvo para los promotores de tan singular operación de rescate, de que cuando se derribó la iglesia se dispersaron los restos hallados en un osario público. De hecho, cuando el pintor Madrazo, junto con otros personajes de la época, estuvieron buscando en 1860 el cuerpo de Velázquez para su traslado al Panteón de Hombres Ilustres no encontraron nada, dándose por desaparecido, al igual que los de Cervantes y Lope de Vega. Otros intentos habidos, a lo largo del siglo XX se saldaron igualmente con el fracaso.
Durante meses, llevados por el ímpetu inicial, se suceden las más peregrinas teorías sobre el destino del cuerpo de Velázquez, adjudicándose su personalidad a un Caballero de Santiago que tuvo la desgracia de cruzarse en el camino de los arqueólogos de la Comunidad.
Pasado el tiempo, resueltas la elecciones y enfriado el ánimo se cambian los objetivos iniciales y ralentizan las obras, las cuales se prolongan ya por dos años. Según parece, convencidos los responsables de las excavaciones que Velázquez no se encuentra bajo la plaza de Ramales, se opta a lo largo del año 2000 por construir un aparcamiento y acristalar las zanjas abiertas para disfrute de los automovilistas.
La intervención en la Plaza de Ramales es un modelo (a no seguir) de como se juega con el equilibrio urbanístico de la ciudad, sin base técnica y con total impunidad política.