Restauración de San Francisco el Grande

Después de tres décadas de desidia la iglesia basílica recupera su esplendor

En agosto de 2006 se procedió al desmontaje de la estructura de madera que cubría el techado del presbiterio de la iglesia basilical de San Francisco el Grande, 1761.

La operación forma parte de la restauración ideada para atajar las humedades que amenazaban las numerosas obras de arte que el templo alberga: Francisco de Goya, Casado del Alisal, Salvador Carmona y Casto Plasencia.

La restauración, iniciada hace 34 años, abarcó la bóveda, de 72 metros de altura y 33 de diámetro, el coro, incluido su órgano, en madera de roble, así como gran parte de las capillas que se abren al interior del templo.

El maderamen desmontado sujetaba un andamio en altura desde el que se restauraba de cerca varios óleos de Manuel Contreras sobre el altar mayor, Ángeles pasionarios y Tránsito de la Virgen, y gallones de Casto Plasencia. Otras obras de Francisco Jover Casanova y Salvador Martínez Cubells completan la decoración de la bóveda, la tercera de Europa en tamaño, tras la que corona San Pedro, en el Vaticano, y Santa Sofía, en Estambul.

La estructura desmontada tiene forma de quilla invertida y fue diseñada por los arqui-tectos Ignacio y Javier Feduchi, con cálculos del ingeniero Antonio de las Casas. Consta de 22 costillas curvadas de madera laminada de unos 14 metros de luz cada una de ellas, un espesor de 45 centímetros y 14 centímetros de anchura, hechas con tableros de contra-chapado muy resistente, con fibras cruzadas.

La restauración, iniciada por Antonio Sánchez Barriga, ha sido rematada por Juan Ruiz de Pardo, del Instituto del Patrimonio Histórico Español, organismo del Ministerio de Cultura.

San Francisco el Grande, regentado por la Orden Franciscana, está regido por la Obra Pía de los Santos Lugares, institución medieval decana de las de Madrid, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores.