Restauración de los frescos de Goya en la ermita de San Antonio de la Florida
Abre la “Capilla Sixtina” madrileña
La cúpula de la ermita de San Antonio de la Florida tiene una nueva luz. Después de 16 años de minucioso trabajo, desde junio de 2005, es posible contemplar los frescos que el pintor Francisco de Goya y Lucientes dejó plasmados en el techo de la ermita original (hoy Museo Panteón de Goya) en 1798, que recuerdan el milagro de San Antonio y que han sido restauradas en un largo proceso.
La ermita, construida en 1792 por F. Fontana junto al río Manzanares, fue decorada seis años después por Goya. Se muestra el milagro en que San Antonio resucita a un hombre asesinado, para interrogarle y probar con ello la inocencia de su padre, falsamente acusado de esa muerte. La escena ocupa toda la cúpula, de 6 m de diámetro. Un segundo conjunto está compuesto por una apoteosis de ángeles que ocupan pechinas, muros de arranque y la media cúpula del altar mayor con el símbolo de la Santísima Trinidad.
La restauración de la conocida como la Capilla Sixtina de Madrid se llevó a cabo en virtud de un convenio suscrito en 1987 entre el Ayuntamiento, Patrimonio Nacional y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. La ermita, convertida en museo en 1928, después de construirse otra idéntica a pocos pasos para trasladar allí el culto, presentaba entonces grietas, filtraciones de agua, desprendimientos y suciedad. Las pinturas habían sido restauradas en 1940 y sometidas a pequeñas intervenciones en 1955 y 1977.
Los trabajos de restauración, dirigidos por Juan Ruiz, se han llevado a cabo en tres fases. Primero fue reparado el edificio y comenzó el tratado de las pinturas de las bóvedas bajas y tres de las pechinas, que finalizó en 1993. Tras siete años de receso, en 2001 los restauradores se aplicaron en la cúpula, donde está la famosa imagen del santo con un dedo acusador levantado, rodeado de personajes goyescos. Para trabajar en la pintura fue utilizada una plataforma que se bajaba cada fin de semana, por lo que fue posible seguir el curso de los trabajos.
El pasado 15 de abril finalizó la última parte de la restauración, en la que se ha intervenido sobre el arco del altar, el ábside, la cuarta pechina y un grupo escultórico. Como en esta zona está situada la tumba de Goya, no pudo utilizarse la misma plataforma de trabajo, por lo que el museo estuvo cerrado durante todo este tiempo.