La reforma del eje Prado-Recoletos
El 5 de febrero de 2002 el jurado del concurso para remodelar el eje Prado-Recoletos hizo público su fallo, eligiendo como ganador el proyecto presentado, bajo el lema Trajineros, por los arquitectos Álvaro Siza Vieira, autor de la recuperación de Lisboa tras el incendio que asoló en 1988 el Chiado, y Juan Miguel Hernández de León, junto a una veintena de profesionales más.
Trajineros era el nombre del carril de tranvía y tráfico rodado situado en el lateral del Paseo del Prado, antes de la actual situación, y hace referencia a la idea central del proyecto: reducir el tráfico rodado a sólo cuatro carriles (dos en cada sentido) unidos en un lateral, con objeto de recuperar el resto del espacio como paseo peatonal, tal como era, conceptual-mente, el antiguo Salón del Prado: un salón urbano, lugar de encuentro de los madrileños.
La reducción de carriles en el Paseo del Prado obliga a descongestionar la circulación en el tramo Colón-Atocha, para lo cual se propone la ampliación de los túneles que discurren actualmente bajo la calle de Alfonso XII y la glorieta de Atocha, la construcción de un nuevo intercambiador junto a la estación y un aparcamiento subterráneo de autobuses en la plaza de la Lealtad.
El nuevo espacio peatonal tendrá como función comunicar mejor los grandes museos de Madrid -El Prado, el Centro de Arte Reina Sofía y el Thyssen- y vincularlos con dos espacios verdes de gran valor histórico: el Parque del Retiro y el Jardín Botánico. El nuevo Salón del Prado será un parque lineal que reforzará los enlaces visuales entre las fuentes de Cibeles y Neptuno, y creará nuevas perspectivas entre éstas y las plazas de Colón y Atocha, mediante el desplazamiento de la estatua de Colón y de la fuente de Atocha.
La propuesta potencia la comunicación transversal al Paseo del Prado, tanto visual como peatonal, enlazando el Barrio de las Letras con el de Los Jerónimos y El Retiro. Dos plazas en el borde del casco histórico -Platerías y el espacio que dejará libre la actual gasolinera- se enfrentarán a la plaza de Murillo y a la Puerta Este del Botánico. La Cuesta de Moyano será peatonal y mantendrá su mercado de libros de ocasión, reforzando la unión de Atocha con la colina del Observatorio y el Retiro, mientras que la nueva verja del Botánico abrirá el jardín a la mirada de los paseantes.
El proyecto incluye la transformación de la zona hacia el este, utilizando los edificios históricos de Renfe y poniendo en valor el Panteón de Hombres Ilustres y la Basílica de Atocha, usando los elementos vegetales como seña de identidad entre lo viejo y lo nuevo. La idea más novedosa es la creación de un mirador en el entorno del Observatorio Astronómico, sobre el Cerrillo de San Blas, uno de los lugares más singulares de Madrid por su disposición topográfica, desde el que se obtiene una panorámica casi marina, y su historia.