La R-3 y el “efecto barricada” de las nuevas
autopistas de peaje
La avenida de Daroca, construida hace cuatro años para permitir el acceso de los 57.000 vecinos de Vicálvaro a la M-40 y al centro, se ha visto cortada por el paso de la autopista de peaje R-3 (Madrid-Arganda del Rey), inaugurada en febrero de 2004 por el presidente del Gobierno, José María Aznar. Ello obliga a los residentes a callejear por su barrio o por los próximos para cubrir un trayecto que antes hacían por esta avenida.
El corte definitivo al tráfico de la avenida de Daroca obliga al desvío de los automóviles hacia la M-40 por Fuente Carrantona, con los consiguientes atascos en esta avenida de Moratalaz, o por la avenida de Canillejas a Vicálvaro. Con la primera opción se da un rodeo de dos kilómetros y con la segunda se crean enormes atascos en el entorno de Las Rosas, San Blas. El autobús 106 que antes del corte de la Avda. de Daroca tardaba media hora en llegar a Ventas, tarda ahora más de 60 minutos.
Cuando los 57.000 vecinos de Vicálvaro intentan llegar a la M-40 o al centro de la capital tienen que tomar la misma salida que sus 130.000 vecinos de San Blas. Total: 180.000 personas con una rotonda como única alternativa de paso. También tienen la alternativa de la R-3, pero claro, pagando cerca de tres euros, y el acceso también está saturado porque se ubica junto al de la M-40. La situación, de no darse solución al problema existente, será peor en el futuro, ya que la población de Vicálvaro aumentará hasta 200.000 habitantes con los nuevos proyectos urbanísticos.
Frente a las protestas vecinales, el Ministerio de Fomento aseguraba que las comunicaciones del barrio habían mejorado, eliminándose los problemas de seguridad que antes presentaba la avenida de Daroca. Fomento hablaba de las dos vías de acceso a la M-40, por Moratalaz, si se quiere ir hacia el norte, y por San Blas, si se quiere ir hacia el sur, que son las que precisamente denuncian los vecinos que están "atascadas". También señalan una conexión directa hasta la N-100 (prolongación de O'Donnell), una vía de servicio que para llegar a ella hay que pasar por la misma rotonda atascada. La alternativa que proponen los vecinos es la construcción de un túnel bajo la carretera de peaje o recuperar la conexión a través de las glorietas.