POLÍTICAS DE INMIGRACIÓN DE LAS INSTITUCIONES MADRILEÑAS

El caso de los rumanos nómadas

    En la actualidad la inmigración es un fenómeno que afecta, con desigual intensidad, a todas las grandes ciudades europeas. Según un estudio elaborado por Urban Audit, para el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, sobre la inmigración en 58 ciudades europeas durante la década de los noventa, se constata que, mientras que entre 1981 y 1991 la proporción entre residentes oriundos y extranjeros se mantenía más o menos estable, entre 1991 y 1996 se produce un incremento notable de la población extranjera.

    Especialmente alto es el índice de Francfort, una de las capitales industriales de Alemania, donde un 21 por ciento de los residentes tiene origen extracomunitario. Otra ciudad donde las cifras también resultan relevantes es Viena, la capital de Austria, donde el informe estima que un 16 por ciento son residentes no comunitarios. Las ciudades francesas también tienen una considerable proporción de población nacida fuera de la Unión Europea -entre el 5 y 10 por ciento-, superiores al de las ciudades españolas incluidas en el informe. Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza y Málaga arrojan porcentajes por debajo del 1,5 por ciento.

    En el caso de Madrid, la llegada de grupos importantes de inmigrantes empezó en el año 1995 y en ese momento no cubrían puestos de trabajo, pero desde 1997, en que se regularizaron unos cincuenta mil extranjeros, empezaron a integrarse en la economía madrileña aportando un tipo de trabajo que no encontraba cobertura. Los servicios básicos que cubren los extranjeros en Madrid son múltiples, abarcando sectores como servicios, construcción, distribución e instalación. En este último sector destaca la preparación técnica de los inmigrantes del este (polacos, búlgaros y rumanos). Junto a estos grupos de trabajadores hay un gran número de sudamericanos que cubren servicios domésticos pero que progresivamente se van integrando en otras labores.

    En el último año, el número de extranjeros empadronados en la Comunidad experimentó un importante incremento, como resultado del proceso de regularización abierto, pasando de 151.064 a 250.000 personas, el 5% de la población de la región. En la capital, la población inmigrante pasó de 87.000 a 166.023 personas, el 5,6%. Muy lejos aún de otras grandes ciudades europeas.

    Hasta el año pasado, de acuerdo con los datos del padrón municipal, la mayor parte de los extranjeros que habían llegado a Madrid eran de origen magrebí: más de 27.000. Sin embargo, los datos correspondientes al año 2000 señalan a los ecuatorianos como la comunidad más numerosa: más de 30.000. El resto proceden mayoritariamente del resto de África, Colombia, Perú, República Dominicana, Portugal, China y los países del Este.

    En cuanto a su distribución espacial ésta ha variado en los últimos años, habiendo perdido peso el municipio de Madrid y trasladado los flujos a la Corona metropolitana (Sur y Oeste en particular), así como a los municipios del entorno de la Sierra del Guadarrama. Varios distritos concentran el mayor volumen de inmigrantes: Centro, Tetuán, Ciudad Lineal o Latina.

    Estas cifras contrastan con la actitud manifestada por las instituciones madrileñas hacia la inmigración, incapaz de comprender lo que hoy en día representa este fenómeno como factor de enriquecimiento cultural y dinamización de la sociedad madrileña.

    Particularmente grave cabe calificar la instalación, por la Comunidad de Madrid, de dos campamentos para 129 familias nómadas de origen rumano en un descampado, junto al vertedero de Valdemingómez. Forman los campamentos diversas tiendas de campaña tipo "iglú" de cuatro plazas, con cocinas compartidas (1,5 m2 para dos familias), guarderías, letrinas y duchas comunes, con separación de hombres y mujeres y no por familias. Las instalaciones comunes son "prefabricados".

    Los menores de estos campamentos están escolarizados en Vallecas Villas, teniendo que recorrer más de un kilómetro andando hasta el autocar que les conduce al colegio. La atención sanitaria se hace en la red del Insalud. La parada del autobús más cercana se encuentra en la Nacional III, Carretera de Valencia, debiendo recorrer más de dos kilómetros, campo a través, para llegar a ella.