PROGRAMA 2003-2007

INCORPORACIÓN DEL TRANVÍA  AL SISTEMA DE TRANSPORTE COLECTIVO DE MADRID

Las grandes ciudades al inicio del siglo XXI, y Madrid es una de ellas, están sometidas a un crecimiento en todos los órdenes. Poder canalizar el flujo de personas con una demanda de movimiento en continuo aumento se ha convertido no sólo en un reto, sino también en un compromiso con la sostenibilidad.

Durante las últimas décadas se han invertido cuantiosos recursos en la construcción de infraestructuras viarias cada vez más extensas y complejas (M-30, M-40, M-50, radiales, autopistas de peaje…), con un importante coste medioambiental, que, finalmente, se han mostrado ineficaces para garantizar la demanda creciente de desplazamientos de los madrileños, consecuencia de los cambios habidos tanto en la estructura demográfica como en los sistemas de producción y consumo, el aumento de las rentas disponibles, con un número más elevado de viajes con fines culturales, de ocio….

Las oportunidades que ofrecía la ciudad para resolver las necesidades de desplazamiento a pie, en bici o en transporte público, se ven reducidas debido a la ampliación de las distancias a recorrer y al incremento del número de automóviles, con importantes impactos sobre la calidad de vida de los madrileños: contaminación atmosférica y acústica; ocupación del espacio público; necesidades de nuevo viario…

Garantizar hoy la accesibilidad a los bienes y servicios que ofrece la ciudad exige dotar a ésta de un potente sistema de transporte público y una eficaz organización del tráfico, así como una nueva concepción del espacio urbano, reduciendo la necesidad de desplazarse. Es éste el contexto donde situar la propuesta de implantación de un nuevo sistema de transporte público, de capacidad intermedia, presente en otras ciudades españolas y europeas e inédito en Madrid, el metro ligero o tranvía.

Los sistemas de capacidad intermedia surgen en la década de los setenta como un modo de transporte colectivo moderno y atractivo para el usuario, en respuesta a los problemas de movilidad en ciudades o áreas urbanas cuyos volúmenes de demanda no pueden ser satisfechos en condiciones aceptables por los sistemas convencionales de transporte de superficie (autobús: hasta 4.000 viajeros/ hora/sentido) y que no justifican las elevadas inversiones de un sistema de infraestructura totalmente independiente (metro o ferrocarril de cercanías: más de 20.000 pasajeros/hora/sentido).