Madrid. Audiencia, Provincia, Intendencia, Vicaría, Partido y Villa
Pascual Madoz. Abaco. Madrid, 1981. Fascimilar de la editada por primera vez en Madrid en el año 1848
Don Pascual Madoz pertenece al grupo de políticos demócratas y progresistas que participó en la "gloriosa" revolución de 1868 y que contribuyó a modernizar y liberalizar el régimen político aún absolutista, derribando los negros vestigios feudales y teocráticos que se mantenían en pie bien entrada la segunda mitad del siglo XIX.
MADRID tuvo su primera salida a la luz pública en 1847 como un capítulo del "Diccionario geográfico, histórico y estadístico de España", de don Pascual Madoz, obra de obligada consulta para quienes sientan la necesidad de penetrar en el mundo español del siglo XIX. Su capítulo dedicado a Madrid, provincia, y a Madrid capital del Estado español, es en sí mismo por su extensión y lo exhaustivo de su contenido una obra independiente de carácter enciclopédico y perfectamente individualizada. Por estas características fue publicado en volumen aparte como libro exento y un año después en edición ampliada con nuevos datos.
Escrita en los primeros años de vigencia de la provincia de Madrid, tal y como había sido diseñada por Javier de Burgos, Madoz nos presenta en su obra un cuadro completo de lo que en el orden administrativo y más allá de los límites de la ciudad pertenece a Madrid. Las más de cien páginas que dedica a este extraurbano Madrid administrativo se refieren a las cinco provincias de Madrid, Ávila, Guadalajara, Segovia y Toledo, repartidas en epígrafes expresivos de su contenido: "Madrid, Audiencia Territorial"; "Madrid, provincia"; "Madrid, Intendencia"; "Madrid, Partido Judicial"; y "Madrid, Vicaría eclesiástica". El lector encontrará en estas páginas hasta qué extremos de descomposición social había llegado la España de la primera mitad del siglo XIX, como consecuencia de las perturbaciones y luchas políticas y bélicas y el abandono de la educación junto a la pobreza general y la injusta distribución de la renta, todo ello demostrado escrupulosamente en cuadros estadísticos de fuentes oficiales.
El Madrid de aquellas fechas nos lo da Madoz en su totalidad, sin ahorrar detalle. Si el lector echa una ojeada al índice general del libro no necesitará más para estimar el valor documental de esta obra inapreciable, que le dará el Madrid material de las calles, plazas, paseos y jardines, de las viviendas humildes, confortables y suntuosas; de los monumentos y edificios públicos y particulares; de los espectáculos y centros de recreo; de los museos y bibliotecas, de los centros de enseñanza e investigación y beneficencia públicos…; en una palabra, el Madrid real y humano con todas su grandezas y miserias. Ese Madrid que Madoz expresa en estadísticas irrebatibles entretejidas con reflexiones de hombre comprometido políticamente con su actualidad es el mismo que movió la pluma crítica de Larra; el mismo que recibió a don Juan Valera en sus salones; el mismo que poco después, en 1862, vería a don Benito Pérez Galdós actuar de observador silencioso de sus usos y costumbres, de su sociología conflictiva…; otro tanto pudiera decirse de quienes emprendieron la tarea de modernizar, vivificándola, la enseñanza en sus distintos grados, como don Francisco Giner de los Ríos.