Las obras del intercambiador de transportes en la Puerta del Sol

 

Un modelo difícil de superar de ineficacia técnica, desprecio político a la ciudad y desconsideración hacia sus ciudadanos.

 

Las obras de construcción de una macroestación en la Puerta del Sol, parada del nuevo túnel de la risa que comunicará Atocha con Chamartín, convierten 2007 en un año de infausto recuerdo, dada la ineficacia mostrada por Fomento en su gestión y desarrollo.

        

Las obras, proyectadas por el anterior Gobierno de la nación, se han visto salpicadas por todo tipo de “incidencias”, dibujando un panorama de improvisación-desconsideración al ciudadano difícil de igualar: “hallazgo” de la iglesia del Buen Suceso en el subsuelo, suspendiéndose las obras hasta saber qué hacer con sus restos, boda de los príncipes, caos circulatorio por el corte de calles y cambios en el viario, interrupción del paso peatonal, aumento del ruido y la contaminación, interrupciones “no programadas” de la línea 1 del metro, etcétera.

        

Echando un vistazo a las hemerotecas nos encontramos con una nota, julio de 2003, en la que el Ministerio de Fomento aseguraba que las afecciones o molestias no durarían «más que siete meses», anunciando que la Puerta del Sol quedaría liberada en febrero de 2005. A pesar de ello, las obras no se iniciarían hasta mediados de 2006.

 

A finales de 2007 han retirado por fin las vallas de superficie, pero las obras continúan. Quizás hasta 2009.