Desarrollo del Parque del Manzanares
Diseñado por el arquitecto Ricardo Bofill, el parque del Manzanares es uno de los proyectos más emblemáticos para recuperar una de las zonas más degradadas de la capital: los márgenes del río que discurren desde el nudo sur de la M-30 hasta Getafe. La primera fase del parque, inaugurada el 29 de abril de 2003 tras 18 años de reclamaciones vecinales, llega hasta el límite del término municipal de Madrid y tiene una extensión de 500 hectáreas.
Durante los trabajos se ha dado forma a los elementos más singulares del parque, como el denominado paseo de los Sentidos y la Atalaya: una montaña de escombros remodelada como una escultura junto al barrio de San Fermín, desde la que se divisa la trayectoria del río. Desde la Atalaya se pueden observar también elementos orna-mentales como la Cascada y una lámina de agua denominada el Lago.
El paseo de los Sentidos se ha diseñado para que actúe como un potente eje peatonal y arquitectónico que atraviesa el parque diagonalmente como una alternativa al río. A través del mismo, los vecinos se encuentran sucesivamente con zonas ajardinadas y de arbolado. El recorrido comienza en la llamada plaza Verde, situada a espaldas del nudo sur, uno de los puntos de tráfico más intenso en la M-30.
Además de las zonas recreativas, el área contará entre sus instalaciones con una de las infraestructuras deportivas aprobadas de cara a la candidatura olímpica de Madrid: el estadio denominado Caja Mágica, diseñado por Dominique Perrault.
En palabras de Ricardo Bofill, el parque del Manzanares, "no significa solamente la creación de un espacio dedicado a la naturaleza, sino también la recuperación de un río, el río de Madrid. Estos dos elementos, naturaleza y río, son ideales para provocar una sinergia entre el lugar y su vocación de parque metropolitano, especialmente si el uso se basa en temas actuales, como el culto al cuerpo (deportes, agua) y a la mente (espectáculo, música)".