La demolición de la Casa de Iván de Vargas.

    La demolición de la llamada casa de Iván de Vargas, edificada sobre otra donde la tradición asegura que en el siglo XII vivió San Isidro, patrón de Madrid, fue realizada en julio de 2002 sin licencia municipal.

    En 1994 el Ayuntamiento, a instancia de la propiedad, declaró en ruina una parte del inmueble, dictaminando que la mayor parte del mismo se encontraba en buen estado. A pesar de su progresivo deterioro, dada la "falta de interés" mostrada por los propietarios en su rehabilitación, el Ayuntamiento no ejerció la acción sustitutoria, adquiriéndole en 1998 por 2.1 millones de euros, y cediéndolo al año siguiente a la Fundación Madrid Nuevo Siglo para que lo rehabilitara y lo convirtiera en su sede. Esta entidad, presidida por el ex alcalde José Luis Álvarez, nació con el objetivo de debatir el desarrollo urbano y la defensa del patrimonio arquitectónico. Pero posteriormente el alcalde, José María Álvarez del Manzano, le encomendó el desarrollo del proyecto olímpico de la capital para 2012.

    La fundación convocó un concurso de proyectos, que ganó Ramón Andrada, para proceder a las obras de recuperación de la casa de Iván de Vargas. El plan especial aprobado en marzo de 2002 para llevar a cabo el proyecto ganador obliga a mantener las tres fachadas históricas y la cubierta. Las obras tenían un coste aproximado de 2,4 millones de euros, una cuarta parte subvencionados por el Ayuntamiento y el resto por la Fundación Caja Madrid, dentro del convenio para la conservación del patrimonio histórico-artístico de la ciudad.

    La desaparición total del edificio, pese a no contar con más licencia que la de consolidación, fue denunciada en el lugar de los hechos por el grupo municipal de IU. La casa estaba incluida en el Catálogo de Elementos Protegidos con el nivel máximo: protección estructural. Una medida que preserva a los edificios frente a la piqueta. No ha sido éste el caso. Su demolición ha sido una pérdida irreparable para el patrimonio histórico-artístico de la ciudad.

    El inmueble estaba formado por dos plantas, un sótano y dos patios interiores. En uno de estos patios se conservaban sendas estatuas de San Isidro y de Santa María de la Cabeza, y varios bajorrelieves alegóricos.