Decadencia de la Plaza Mayor
De espacio emblemático de la ciudad a gran industria del ruido y el trapicheo
Los residentes en la plaza Mayor y aledaños viven rodeados de ruidos. Están furiosos contra el Ayuntamiento de Madrid, al que acusan de fomentar o permitir el uso constante de este espacio emblemático para todo tipo de acti-vidades legales e ilegales.
Durante el primer semestre de 2006, la plaza (sin contar el tradicional mercadillo navideño y la cabalgata de Reyes) se ha cedido “legalmente” 102 días, a los que hay que sumar los fines de semana que de enero a marzo ocupó el propio Ayuntamiento con una tarima para actuaciones musicales.
Entre las actividades que la Concejalía de Centro ha autorizado están la instalación de iglús para carreras de trineos, exhibiciones de caballos de Jerez, exposiciones de vehículos antiguos, concentraciones, campeonatos de futbito, manifestaciones, cubos solidarios, paradas militares, zarzuelas, el macrococido anual, misas solemnes, ferias de sellos o regionales, elección de personajes castizos, coros y danzas, pregones, homenajes a la Virgen del Cisne y la última moda, prestar la plaza para celebraciones como el festival hispanomarroquí, la fiesta nacional colombiana, espectáculos folclóricos chinos, coreanos o el día de Galicia en Madrid.
Para los residentes en la zona la situación es insostenible pese a que la doctrina del Tribunal Constitucional les protege –sentencia de 23 de febrero de 2004-. Aun así, el municipio ha convertido la plaza Mayor en un negocio de actividades de todo tipo: electorales, comerciales o promocionales. De tal manera que el mítico cuadrilátero es una pesadilla para residentes y turistas. Los vecinos sufren las consecuencias y los visitantes jamás pueden disfrutar de este monumento en paz.