CREACIÓN DEL MUSEO DE LA NATURALEZA DE MADRID

    Madrid cuenta desde la primavera pasada con el primer parque de la biodiversidad existente en España. El nuevo Museo de la Naturaleza se levanta en Valdebernardo sobre una superficie de 140.000 metros cuadrados, recorriendo el visitante los distintos ecosistemas de la tierra.

    El Parque Biológico de Madrid repro-duce la vida en la jungla tropical, en los polos, en los bosques del Mediterráneo o bajo la tierra, en un paseo que trata de aunar ocio y formación. En su conjunto el parque alberga ocho ecosistemas, 3.500 animales de 720 especies diferentes y 72.000 árboles y arbustos.

    Desde que se fraguó la idea del Parque Biológico, el planteamiento inicial fue creciendo y cambiando, eliminándose los aspectos más tradicionales, tipo zoo, y reforzándose las áreas de ecosistemas. No se trata, por tanto, de una exposición de animales y plantas, sino de un espacio a disfrutar con los cinco sentidos.

    En las instalaciones, se puede observar la vida que puebla la jungla tropical, desde las copas de los árboles hasta el suelo, con parte de los animales que viven en Sudamérica o África. El espacio dedicado a este ecosistema cuenta con un microclima especial con las características ambientales de la jungla, con una humedad relativa del aire de un 85% -cuando Madrid en verano no supera el 50%- y una temperatura de 28 grados.

    De la misma forma, el parque muestra la vida en la oscuridad -el 65% de la vida terrestre- de los seres que están activos de noche y duermen de día. Para facilitar su observación se invierte el horario, siendo de noche durante el día e iluminándose durante la noche el hábitat como si el sol estuviera en su cenit.

    También se puede viajar al centro de la tierra, como soñara Julio Verne. Gracias a los efectos especiales y a la realidad virtual se aprende y vive cómo se forman los volcanes y cómo es la vida a 10 kilómetros de profundidad bajo nosotros.

    Este nuevo museo, promovido por la Comunidad de Madrid, ha supuesto una inversión de 7.000 millones de pesetas, de los que el 35% ha ido destinado a la construcción de 20 pabellones o edificios cubiertos semiocultos en el terreno; el 20% a instalaciones y equipos especiales; el 15% a urbanización e infraestructuras y el 30% restante repartido entre la ambientación de edificios, la fauna, flora, dirección de obras y otros. Los 20 pabellones cuentan con superficies entre 150 metros cuadrados, el insectario, y 2.000 metros, el de la biodiversidad. El parque dispone de una depuradora para tratar todas las aguas residuales, así como de un sistema de gestión ambiental sujeto a las normas ISO.