Proyecto de cierre de la M-50 y construcción de la M-60

 

Dos puñales sobre el Monte de El Pardo y el Parque Regional del Manzanares, reserva mundial de la biosfera

 

En el debate 2004 sobre el estado de la región, la presidenta del Gobierno regional, Esperanza Aguirre, reclamaba del Ministerio de Fomento terminar la M-50 a través del monte de El Pardo, y construir una nueva autovía de circunvalación, la M-60, de acuerdo con los proyectos aprobados durante la etapa de Álvarez Cascos al frente del ministerio.

 

Pero el monte de El Pardo, posiblemente el mejor y más valioso bosque mediterráneo del centro de la Península, se interpone en tales planes. Ningún Ejecutivo anterior se había atrevido nunca a tocar de una manera tan agresiva este monte, al que no obstante se le arañaron algunos trozos durante las obras de construcción de la M-40 en 1996, con el Gobierno del PSOE.

 

Pero ésta no ha sido la única agresión al monte. El Pardo también ha sufrido pérdidas de su masa forestal con la construcción del tren veloz a Valladolid, así como en el término de Torredolones, donde centenares de chalés han sido construidos junto a la antigua valla del monte de El Pardo, hoy ya sólo una pared que sirve de mala contención al desarrollo urbanístico del municipio.

 

El Gobierno de Aguirre cree que si las autopistas se construyen en túnel el impacto será menor. Los ecologistas, no. Si Fomento construye finalmente el cierre de la M-50       -atravesaría los términos de Las Rozas, Majadahonda, Madrid y San Sebastián de los Reyes-, El Pardo sufrirá posiblemente un golpe mortal y definitivo. Se habrá convertido en un parque urbano cruzado por vías de alta velocidad y rodeado de chalés de lujo con hermosas vistas.

Además, la nueva carretera de circunvalación, la M-60, con una longitud aproximada de 170 kilómetros, atravesaría todos los parques regionales menos Peñalara, incluido el del Manzanares, que fue declarado por la Unesco reserva mundial de la biosfera.