Autovía por la “carretera de los pantanos”
Una barrera mortal para la fauna y el medio ambiente
En agosto de 2004, la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, anunciaba su intención de comenzar en la presente legislatura las obras para convertir en autovía la carretera de los pantanos (M-501) hasta San Martín de Valdeiglesias (kilómetro 58), recuperando el proyecto que ya intentó sacar adelante Alberto Ruiz-Gallardón y que su propia Consejería de Medio Ambiente y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) echaron por tierra en 2000 por entender que causaría daños irreparables en una zona natural protegida y de alto valor ecológico.
La M-501, o carretera de los pantanos, tiene una longitud de 70 kilómetros en Madrid, continuando luego por Ávila. El anterior Gobierno regional, presidido por Alberto Ruiz-Gallardón, convirtió en autovía un primer tramo de 24 kilómetros: desde la conexión con la M-40 hasta pasado el municipio de Brunete, a la altura de Quijorna.
Sin embargo no pudo hacer lo mismo con el resto de la carretera, al comenzar justo en ese punto una ZEPA (zona de especial protección aves). Sus propios técnicos consideraron que la construcción de una autovía causaría daños irreparables en esa masa verde bajo tutela de la Unión Europea.
En 1998, la Consejería de Medio Ambiente, que debía pronunciarse sobre el proyecto de autovía entre Quijorna y San Martín de Valdeiglesias, dictaminó que la obra no podía hacerse porque el daño sobre la ZEPA sería enorme. No contento con ello, Ruiz-Gallardón encargó en 2000 un nuevo informe, esta vez al Centro Superior de Investigaciones Cien-tíficas (CSIC). Y éste fue más demoledor que el anterior. Tras recordar que la ZEPA del suroeste madrileño es "la zona más importante de bosque mediterráneo de la Comunidad" y acoge a la "única población de lince ibérico de la región", el CSIC concluyó que una autovía allí crearía un efecto barrera que aumentaría la "mortandad por atropello" de las especies que la habitan. Finalmente, Ruiz-Gallardón renunció a un proyecto que ahora retoma Esperanza Aguirre.
De la propuesta inicial, Esperanza Aguirre consiguió el respaldo de 12 alcaldes del suroeste de la región para la construcción de una autovía entre Quijorna y Navas (en total, 18 kilómetros) y la ejecución, desde Navas a San Martín, de las mejoras en la carretera que ya aprobó el Gobierno regional de Alberto Ruiz-Gallardón, con la excusa de reducir los accidentes. El análisis de los mismos arroja una conclusión: la inmensa mayoría de ellos se produjo por motivos imputables al conductor, no a la vía ni fallos en el vehículo: exceso de velocidad, invasión de carril contrario, ingesta de alcohol o estupefacientes o bien no guardar la distancia de seguridad.