Ampliación del edificio del Banco de España

Pequeña gran obra maestra de Moneo

 En 2006, coincidiendo con el 150º aniversario de su creación, el Banco de España ha completado su monumental sede de Cibeles cerrando la manzana con una esquina construida por Rafael Moneo.

Pasar inadvertido es más difícil que llamar la atención; y conseguirlo en el centro simbólico de la capital, parece poco menos que imposible. Sin embargo, pocos madrileños repararán en la ampliación del Banco de España realizada por Moneo, y ello porque la construcción añadida extiende tan fielmente las trazas de la sede existente que las miradas supondrán que siempre estuvo allí. Sólo los vecinos con mejor memoria recordarán el edificio de José de Lorite para la Banca Calamarte, demolido en 2002, tras largo tiempo oculto por lonas, para dejar lugar al que nos ocupa, cuyas fachadas reproducen las de la sede original, una obra ecléctica de los arquitectos Eduardo de Adaro y Severiano Sainz de la Lastra que se inauguró en 1891.

La lección esencial de esta pequeña obra maestra de Moneo es, desde luego, que no es imprescindible emplear el lenguaje de nuestro tiempo para ampliar un edificio histórico.

El proyecto proviene de un concurso convocado en 1978, pero el asunto entró en vía muerta al negar el Ayuntamiento licencia de demolición para la obra de Lorite –un edificio mixto de oficinas y viviendas terminado en 1924, y desalojado en 1974 tras su adquisición por el Banco de España-, demorándose la construcción de la esquina más de un cuarto de siglo, con un proyecto que, mejorando la propuesta inicial, se reafirmaba en las hipótesis de partida, centradas en la conveniencia de completar la manzana con el mismo lenguaje.

Pese a ser una obra de escala reducida, tanto la importancia de la institución como la calidad del edificio original hacen de la ampliación de Moneo un proyecto singular-mente destacado, que resulta inevitable comparar con sus restantes intervenciones en el eje Prado-Castellana, donde siempre ha debido enfrentarse a dilemas patrimoniales: edificio Bankinter, Museo del Prado, Museo Thyssen y Estación de Atocha.

La planta baja será utilizada por el Banco como sala bien dotada para conferencias de prensa, así como para todo tipo de reuniones. Las funciones con más valor representativo se desarrollarán en la planta principal, destacan-do en ella la sala de reuniones del Banco Central Europeo. La planta segunda será utilizada para ampliar los servicios del Banco con oficinas abiertas. La planta de mansarda o bajo cubierta permitirá extender la superficie destinada por el Banco a oficinas.