AMPLIACIÓN DE BARAJAS
El aeropuerto de Barajas se cerrará en el año 2015, cuando esté a punto el aeródromo de Campo Real. Hasta entonces, Barajas recibirá una inyección económica superior a los 600.000 millones de pesetas, que permitirán construir dos nuevas pistas y una nueva terminal. El objetivo de estas obras es convertir Barajas en el aeropuerto de referencia del sur de Europa, sirviendo de puente entre el viejo continente y América. En 1999 el aeropuerto dio servicio a un total de 28 millones de pasajeros; tras su ampliación Barajas tendrá capacidad para asumir un tráfico de 60 millones de personas.
Durante el año 2000 el ministro de Fomento, Álvarez-Cascos, puso la primera piedra de la nueva terminal, confirmando la ampliación del aeropuerto de Barajas y la construcción de uno nuevo en Campo Real. El proyecto, promovido por AENA y aprobado por el Ministerio de Fomento, ha sido objeto de numerosas críticas por parte de los municipios del entorno, asociaciones vecinales, colectivos y partidos políticos de la oposición. Entre ellas destacar:
Incumplimiento de la Declaración de Impacto Ambiental del Proyecto de Ampliación del Aeropuerto de Barajas de 12 de abril de 1996 (huella sonora, insonorización de viviendas…).
Aumento de los impactos acústicos sobre la población del entorno (Madrid, Coslada, San Fernando de Henares…) y sobre la calidad del aire, como consecuencia del incremento tanto de las operaciones de despegue, aterrizaje y sobrevuelo de aviones, como del movimiento de aeronaves en tierra, actividades en el aeropuerto (operaciones de mantenimiento, terminales de carga…) y tráfico rodado en los accesos.
Alteraciones hidrológicas o de pérdida de calidad de aguas en los cauces del río Jarama (desvío de 2 Km.) y encauzamiento de los arroyos de la Vega, Zorreras y Valdebebas. Vertido de aguas pluviales contaminadas. Disminución de la recarga de los acuíferos debido a la impermeabilización del suelo.
Afecciones a la fauna. En la zona objeto de la ampliación anidan, usan en las migraciones o utilizan como lugar de estancia o alimentación numerosas aves (Martinete, Garcilla bueyera, Garceta común, Azor, Aguilucho cenizo, Avutarda, Garza real, Ánade real, Grulla, Ganso, Águila calzada…), así como otras especies de singular valor faunístico (Rana común, Galápago leproso, Lagarto ocelado, Culebra de escalera, Liebre, Erizo, Zorro, Turón, Gato montés…).
Importantes pérdidas en el Patrimonio cultural de los madrileños: En la zona afectada existen diversos yacimientos arqueológicos y paleontológicos (paleolíticos, de la Edad del Bronce, de la Edad del Hierro y romanos) y vías pecuarias (caminos de Rejas, Paracuellos y San Sebastián; veredas de Burgos y de Barajas; cañada de la Alameda y Rejas).
Impacto sobre formaciones vegetales y espacios naturales: vegetación de ribera del río Jarama (30 ha. de juncales, cañaverales, fresnedas y alamedas), sauceda con juncales del arroyo de la Vega, pinar del Malecón… Ocupación de un área propuesta por la Comunidad de Madrid como Lugar de Interés Comunitario (LIC), correspondiente a la Vega del Jarama y su zona de policía, estando prevista la inclusión de esta zona en la Red Natura 2000, conjunto de hábitats europeos protegidos.
Impacto sobre la economía y el modelo territorial. La decisión de construir el aeropuerto de Madrid en Campo Real abre importante interrogantes, en relación con el futuro de una serie de áreas o actividades vinculadas al actual emplazamiento (aeropuerto de Barajas, Recintos Feriales Campo de las Naciones, Puerto Seco de Coslada o Corredor del Henares, entre otras), así como la rentabilidad de las inversiones previstas en el Gran Barajas: más de 600.000 millones de pesetas.
La elección de Campo Real, al no ser técnicamente compatible con Barajas. Las recalificaciones previstas dibujan una operación definida por los intereses de las grandes empresas del sector inmobiliario y de las constructoras de obra pública, con el respaldo político del Gobierno Central, Comunidad y Ayuntamiento de Madrid, por encima de las necesidades de transporte aéreo, presentes y futuras, de la región madrileña.
La ampliación de Barajas es discutible en sí misma, aunque defendible desde una cierta perspectiva. Igual ocurre en relación con la creación de un nuevo aeropuerto en Campo Real. Pero la apuesta simultánea por ambos proyectos es la negación de toda política territorial.